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IUFRO The Advocate for Forest Science.
La degradación forestal puede ser una amenaza para la seguridad alimentaria,
pero también el resultado de los esfuerzos por conseguirla: los costos de la
degradación deben sopesarse frente al valor obtenido.
Los bosques y los beneficios de ellos derivados en forma de alimen-tos, ingresos y protección de las cuencas fluviales desempeñan un papel importante y a menudo esencial por cuanto brindan a los pueblos del mundo un suministro estable y suficiente de alimentos. Los bosques son importantes para quienes padecen inseguridad alimentaria, porque son uno de los recursos productivos más accesibles de que disponen.
La deforestación y la degradación forestal, sin embargo, están mermando la capacidad de los bosques para contribuir a la seguridad alimentaria y a prestar otros servicios. Este artículo se refiere a los bosques tropicales, que actualmente soportan los índices más elevados de desbroce y degradación. Se calcula que entre 1980 y 1990 se desbrozaron 146 millones de hectáreas de bosques naturales en las regiones tropicales, y que hubo una pérdida adicional de 65 millones de hectáreas entre 1990 y 1995 (FAO, 1997). La superficie de bosques degradados (como se define más adelante) sería todavía mayor según las estimaciones (WRI, 1994).
Los bosques son el hábitat terrestre que acoge a las especies más diversas. En los bosques húmedos tropicales se encuentran entre el 50 y el 90 por ciento de las especies terrestres del mundo (WRI, 1999; FAO, 1999). Los recursos genéticos de los bos-ques proporcionan materia prima para el mejoramiento de los cultivos alimentarios y comerciales, el ganado y los productos medicinales. La diversidad genética de las especies vegetales y animales puede ser beneficiosa para los productores, en parti-cular en zonas de producción marginal, como seguro contra los riesgos de la pro-ducción (Brush y Meng, 1998). La conser-vación de los recursos genéticos podría producir importantes beneficios actual-mente desconocidos, por ejemplo en nue- vos tratamientos médicos o resistencia a futuras amenazas de enfermedades. La causa más frecuentemente citada de ero-sión genética es la destrucción o degrada-ción de bosques de todo tipo (FAO, 1996b). Muchas de estas pérdidas son irreversi-bles, tales como la extinción de especies.
No se conoce completamente la implicación de la pérdida o del deterioro de los bosques tropicales para la humanidad y para otras formas de vida. Lo que se sabe, no obstante, es que la pérdida de los recursos forestales puede hacer que mengüe la capacidad de las poblaciones dependientes de los bosques para generar ingresos y producir alimentos, que se acentúe la erosión del suelo y el atarquinamiento de los cursos fluviales, que se pierdan especies y sufra la diversidad genética y que aumenten las emisiones de carbono que contribuyen al calentamiento mundial (Kaimowitz, Byron y Sunderlin, 1998).
Es importante reconocer que junto a estas pérdidas, la deforestación y la degradación forestal pueden generar también beneficios: ventas de madera u otros productos, productos alimenticios para el consumo o producción agrícola o ganadera para la subsistencia o para el mercado. Al evaluar las consecuencias de la degradación forestal, hay que sopesar el valor de lo obtenido frente a los costos pagados, teniendo en cuenta todas las consecuencias para la comunidad mundial y sin olvidar las formas no humanas de vida.
La degradación forestal es una transferencia de valor entre diferentes grupos. Es necesario, por lo tanto, determinar en qué medida los distintos grupos, con distinto nivel de inseguridad alimentaria, resultan afectados por la transferencia. Con este conocimiento, será posible realizar opciones mejor razonadas sobre los argumentos a favor y en contra de los actos de la ordenación.
DEFINICIÓN DE DEGRADACIÓN FORESTAL Y SEGURIDAD ALIMENTARIA
La seguridad alimentaria ha sido definida por el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial como el acceso económico y físico de toda la gente y en todo momento a los alimentos (FAO, 1983). Implícito en el concepto está el reconocimiento de que la capacidad de las personas para consumir alimentos puede depender tanto de su propia producción como de su capacidad para comprar alimentos, y de que para alcanzar la seguridad alimentaria son precisas la suficiencia, la estabilidad y la continuidad de los suministros. La definición implica también que la seguridad alimentaria supone satisfacer las necesidades alimentarias no sólo de las poblaciones actuales sino también de las generaciones futuras.
Degradación forestal es un concepto más complejo y ambiguo. Su definición depende de los objetivos de la administración de los bosques. Por ejemplo, si el objetivo es la protección completa del ecosistema forestal y de todos sus componentes y funciones, la explotación económica de productos forestales podría considerarse degradante, aun cuando se haga de manera «sostenible», es decir asegurando un flujo continuo y regular de beneficios económicos derivados de los productos cosechados. Sin embargo, si el objetivo de la administración es obtener un rendimiento sostenible de productos madereros, la explotación no se consideraría degradante.
La definición utilizada en este artículo, adoptada a partir de la definición de salud forestal utilizada por el Servicio Forestal de los Estados Unidos, es que la degradación es una pérdida de un nivel deseado de mantenimiento en el tiempo de la diversidad biológica, la integridad biótica y los procesos ecológicos.
Los niveles deseados de mantenimiento del ecosistema pueden variar notablemente según los objetivos de la administración forestal, tales como ofrecer medios de vida a la población rural, prestar servicios ambientales o recreativos u obtener beneficios estéticos. El desacuerdo sobre los objetivos de la administración forestal es con frecuencia una fuente de conflicto entre gobiernos, personal forestal profesional, grupos ecologistas, comunidades locales, compañías madereras, grupos indígenas, etc. En algunos casos son compatibles objetivos múltiples, pero en otros no (véase el recuadro). La degradación forestal puede deberse a causas humanas o naturales. Ambas están relacionadas: la acción humana puede también aumentar la vulnerabilidad de los bosques a la degradación por causas naturales como incendios, plagas y enfermedades. Siendo los bosques un recurso renovable, algunas formas de degradación son reversibles, aunque la rehabilitación puede requerir mucho tiempo. Pero la degradación es a veces irreversible, con la consiguiente pérdida irre- cuperable de algunas de las funciones del ecosistema forestal. A diferencia de la deforestación, que se define como conversión permanente a otros usos, la degradación implica la existencia de alguna cubierta forestal pero una capacidad reducida del ecosistema para funcionar.