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IUFRO The Advocate for Forest Science.
Inventario de daños forestales
A la hora de relacionar en las fichas de campo la defoliación y decoloración aparentes de un árbol con los posibles agentes causantes de las mismas, podemos decir en primera instancia, que en las clases 2 y 3 (defoliación moderada y grave) entre los códigos que han sido reseñados figura como principal agente causante de daños los abióticos y casi todas las anotaciones se deben a "sequía", seguido de daños producidos por insectos principalmente defoliadores, después se encuentran otros daños como son daños debidos a falta de iluminación, competencia, daños producidos plantas parásitas, epífitas, trepadoras etc., a continuación se apunta la presencia de daños producidos por hongos, principalmente a la presencia de hongos de acículas y de pudrición. Los daños que se han observado pero no han podido ser identificados suponen un 7,5% dentro de defoliación moderada y grave. En cuanto a la proporción de daños producidos por la acción directa del hombre no llega al 1% de la totalidad del arbolado que se ha estudiado.
En cuanto a las principales causas de desvitalización y decaimiento reseñadas durante el 2006 cabe destacar los daños de origen abiótico, que junto a las fuertes defoliaciones primaverales que puntualmente han afectado a muchas frondosas, y el continuado incremento del muérdago agrupan la mayor parte de los síntomas identificados.
Se ha detectado un acusado decaimiento y la muerte puntual, relacionadas
con el déficit hídrico continuado y sequías puntuales, principalmente en el Levante, Sureste peninsular y en áreas centrales de ambas mesetas. Las especies más afectadas han resultado ser los Quercus entre las frondosas, y el pino carrasco dentro de las coníferas. A esto se suma los daños por las heladas en lugares tan dispares como Granada, Zamora y Huesca, afectando a cualquier especie (pino silvestre, chopo, eucalipto, encinas…). Sin embargo se aprecia una cierta disminución en los daños relacionados con el síndrome de la Seca. También han disminuido apreciablemente los daños atribuibles a hongos, con las excepciones de la generalización de micosis foliares en los eucaliptares, principalmente en el cantábrico oriental, y la cada vez más frecuente aparición de daños en Pinus radiata, en principio relacionados con el hongo del chancro resinoso Sphaeropsis sapinea, pero también con otro agente no identificable en campo. Cabe destacar también la aparición de procesos de decaimiento dispersos de origen no claro, sobre las alisedas del norte peninsular, repitiendo en cierto modo el proceso que afectó a principios de la década de los 90 a dicha especie forestal. En cuanto a insectos, mientras no se aprecian a nivel general grandes variaciones en las infestaciones de procesionaria, si son de destacar las proliferaciones de focos de escolítidos perforadores durante el verano, aprovechando la situación de debilidad provocada por el estrés hídrico. Son también de destacar el apreciable incremento en los defoliadores primaverales de frondosas respecto a años anteriores, tendencia ya apuntada en el 2004, en toda la península. No cabe hablar aquí de una especie en particular ya que los daños son resultado de la acción combinada de limántridos, tortrícidos, noctuídos, lasiocampidos y otros lepidópteros. Los alisos han sufrido en general fuertes defoliaciones por Agelastica alni. Se detectan síntomas de que los daños por Diprion pini están incrementándose de nuevo en los pinares de montaña del sistema central.
La importancia de la contaminación atmosférica en la evolución del estado del arbolado es un factor no cuantificable directamente, al encontrarse enmascarado por procesos mucho más llamativos en apariencia. No obstante parece indudable su acción en combinación con otros agentes, favoreciendo los procesos de degradación en las masas forestales sometidas a su influencia.
Fuente: Excerpta de: Inventario UE-ECE de daños forestales (IDF) en España. Red europea de seguimiento de daños en los bosques. Nivel I. Resultados del muestreo de 2006. Servicio de protección de los montes contra agentes nocivos. Dirección General para la Biodiversidad. Ministerio de Medio Ambiente. Madrid.